Y “desperté”.

Y digo desperté pues sin duda alguna estaba dormido. Durante los últimos siete años de mi vida estuve viviendo una vida que no me pertenecía. Hacía lo que era correcto. Levántate, trabaja, trabaja duro, ¡trabaja más! esfuérzate y sé un hombre de provecho. Tus deseos, tu felicidad y tu salud pasan a un segundo plano cuando crees que haces lo correcto, cuando haces lo que se debe. Y crees que así eres feliz. Uno no engorda de golpe, lo hace de forma progresiva, y te vas dando cuenta, ya lo creo. Te miras y te dices, uy, tengo que bajar de peso, pero ahora no puedo concentrarme en eso, no tengo tiempo. Debería ir al gimnasio, pero no, no tengo tiempo. Debería hacer dieta pero…estoy tan ocupado…tan estresado…no me merezco sufrir más. Y claro, todo ello era verdad…¿o no?

Claro que NO. Excusa tras excusa tu cerebro te boicotea. Dice la primera Ley de Newton que todo cuerpo persevera en su estado a no ser que sea obligado a cambiarlo por fuerzas impresas a él. A nuestro cuerpo le debe encantar Newtown y su primera Ley, pues le encanta la estabilidad, no pasar hambre ni frío, y estar seguro en el sofá de casa viendo la TV y comiendo helado de chocolate. Si, ahora mismo sé que te estas imaginando en una noche de frío invierno bajo tu mantita en el sofá comiéndote un buen helado. Y si encima afuera llueve, mejor que mejor.

Nuestro cerebro es un experto en las excusas para mantenerse en lo que “él cree” que es a salvo, pero en nuestro mundo actual, lo que antes era una salvación, ahora es nuestra tumba. Pero no te preocupes, esto se le puede hacer entender, y aunque le cuesta, al final lo entiende. Pero me estoy yendo muchísimo por las ramas y no te explico lo que vengo a explicarte hoy. Prometo en breve explicarte qué excusas nos ponemos, cómo nuestro cuerpo quiere ponerse a salvo, y cómo lo vamos a solucionar. De mientras, te recomiendo leer “El Método Gabriel”, pues lo explica perfectamente y fue uno de los libros que más me ayudaron en mis inicios. Volvamos al lío.

Hace prácticamente un año, el 28 de agosto de 2016 mi hija acababa de nacer y aún estábamos en el hospital. Yo me dedicaba a ir y venir constantemente a casa para cuidar de Hana (nuestra perra) y sacarla de paseo. Resulta que eran las fiestas de mi pueblo, y mientras una mañana sacaba a Hana, empezó a pasar gente por mi lado corriendo. Era una carrera popular por las fiestas. En aquel momento, mientras por mi lado pasaban corriendo personas de todas las edades, me di cuenta que mi hija acababa de nacer y su padre no era capaz ni de dar dos pasos sin ahogarse. Me avergoncé de mí mismo y me pregunté qué clase de ejemplo quería ser para mi hija. Fue entonces cuando decidí que, al año siguiente, mi hija vería a su padre corriendo con el resto.

Ese momento fue el pistoletazo de salida de un año de grandes cambios. Empecé a leer y leer sin parar sobre nutrición, dietas, deporte, estilo de vida… y poco a poco comencé a hacer pequeños cambios en mi día a día que con el paso del tiempo se han convertido en un cambio radical del estilo de vida que llevaba.

No hay secretos. Una alimentación natural y sana y mucho entrenamiento. Constancia y perseverancia, una pizca de volutad y aquí estoy, un año después.

Como diría el principito “a la gente mayor les encantan los números”. Aquí va uno: he conseguido adelgazar 60 Kg. en un año. Pero os aseguro que eso no es importante. Lo importante es sentirme ágil, enérgico, lleno de alegría y vitalidad. Poder coger a mi hija, salir a jugar con ella en brazos, de un sitio a otro, y todo sin ahogarme o con dolor de articulaciones.

Es increíble lo que el deporte, una buena alimentación y escucharte de vez en cuando puede llegar a cambiar tu vida.Desperté porque vivía dormido, vivía una vida de la que no era dueño, pero desperté. Ahora  me siento realmente el dueño de mi vida. Sé que puedo conseguir lo que me proponga, no tengo miedos  (uy! el miedo! otro gran responsable de nuestro estado de reposo, también nos desharemos de él!).

Por último te voy a contar algo que parece asombroso. El 8 de septiembre de 2016 (desde que decidí cambiar hasta que me puse en marcha pasó algo más de una semana) decidí que adelgazaría 60 Kg. Me propuse un número sin saber si era posible o no. Sin saber cómo se puede llegar a adelgazar exactamente 5 Kg al mes. Al cabo de un año peso 60 Kg. menos ¿No parece cosa de magia? Yo también lo hubiera pensado, pero después del año que llevo descubriéndome me he dado cuenta que el cuerpo humano es realmente MARAVILLOSO y es capaz de conseguir cosas que no nos imaginamos. Sobre esto también te hablaré en breve, y tratará sobre la visualización y el poder que ésta tiene sobre nuestras decisiones.

Hoy te dejo aquí, el próximo día te hablaré de lo que ha significado para mi este primer año y cómo he llegado hasta aquí…

 

 

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